La formación en mercados privados, palanca clave para el asesoramiento patrimonial

4, Ago 2026

Mercados privados

El auge de los mercados privados ha dejado de ser una tendencia exclusiva para grandes inversores institucionales para convertirse en una piedra angular de la gestión patrimonial y la banca privada. Sin embargo, la democratización del crédito privado y del capital riesgo ha destapado una paradoja estructural: mientras el interés de los inversores de alto patrimonio (HNWI) se dispara, la brecha de conocimiento técnico amenaza con desacelerar su adopción o derivar en decisiones de asignación inadecuadas.

Un reciente estudio elaborado por Novantigo entre asesores patrimoniales y gestores de banca privada pone de manifiesto esta realidad: la falta de liquidez (señalada por el 67% de los encuestados) y la falta de familiaridad con los mercados privados (62%) se sitúan como los dos principales obstáculos para la entrada de capital en estos activos. Les siguen la exigencia de elevados montantes de inversión mínima (47%) y la percepción de que son estructuras demasiado complejas o difíciles de entender (40%).

Ante este escenario, la formación del asesor financiero se revela no solo como una ventaja competitiva, sino como un requisito de idoneidad y diligencia profesional indispensable.

El desfase entre la teoría de activos y la práctica comercial

A diferencia de los activos cotizados tradicionales, donde la valoración diaria y la liquidez inmediata son la norma, los mercados privados operan bajo dinámicas financieras esencialmente distintas. Conceptos como la iliquidez estructural, los periodos de lock-up, las llamadas de capital (capital calls) o la evolución en curva de J requieren un dominio conceptual riguroso.

Sin embargo, un informe elaborado por Capital Group subraya también un punto crítico: la mayoría de los programas formativos tradicionales organizados por entidades académicas o asociaciones centran su esfuerzo en la mecánica teórica del activo. Muestran con detalle la ingeniería de los productos, pero descuidan la faceta más determinante en la actividad diaria del asesor, que es cómo traducir esa complejidad técnica en una conversación clara, rigurosa y alineada con las metas reales del cliente.

Depender de canales informales, como artículos de prensa generalista o comentarios de pasillo dentro de las organizaciones, entraña el riesgo de descontextualizar el riesgo y generar falsas expectativas. Por el contrario, una capacitación formal que capacite al profesional para desmitificar la liquidez y justificar el papel de estos activos en el conjunto de la cartera es la única vía para construir confianza a largo plazo.

El reto de la liquidez periódica en soluciones híbridas

Uno de los aspectos donde la formación práctica resulta más urgente es en el análisis de los vehículos semi-líquidos o soluciones público-privadas. La innovación financiera ha permitido la aparición de productos que ofrecen ventanas de liquidez periódicas (mensuales o trimestrales), rompiendo la dicotomía tradicional entre activo totalmente líquido o estrictamente ilíquido.

Esta flexibilidad, sumamente atractiva a primera vista para el cliente de banca privada, introduce una capa adicional de complejidad que el asesor debe gestionar con absoluta precisión:

  • Mecánica de reembolso y gates: Entender los límites de reembolso porcentuales por ventana para evitar sorpresas ante solicitudes masivas de salida.

  • Gestión de la tesorería subyacente: Comprender cómo la asignación a liquidez o renta fija cotizada dentro del fondo privado afecta a la TIR global del vehículo.

  • Simulación de escenarios: Formar al profesional para que pueda proyectar cómo respondería el producto ante tensiones severas de mercado o iliquidez prolongada en los activos subyacentes.

Sin este conocimiento práctico, el asesor se expone a trasladar una sensación errónea de liquidez que puede derivar en un desajuste temporal grave con las necesidades patrimoniales del cliente.

Formatos interactivos y recursos aplicados al día a día

Para superar la barrera del aprendizaje estrictamente teórico, el sector evoluciona hacia modelos de formación digital e interactiva diseñados para integrarse de manera fluida en la rutina del asesor financiero. La combinación de distintos formatos de aprendizaje permite fijar conceptos y aplicarlos en la práctica comercial diaria:

  1. Píldoras en vídeo y análisis conceptual: Módulos breves (de 2 a 3 minutos para conceptos concretos o hasta 30 minutos para temáticas complejas) que facilitan la asimilación gradual de materias como el crédito privado, la deuda directa (direct lending) o las estructuras de capital.

  2. Casos prácticos e iteración interactiva: Cuestionarios dinámicos y simulaciones de carteras que obligan al profesional a tomar decisiones de asignación, midiendo el impacto del activo privado en términos de diversificación, rentabilidad corregida por riesgo y perfil de liquidez.

  3. Herramientas de soporte a la venta y due diligence: Listas de comprobación para la evaluación de idoneidad, guías de argumentación y marcos para la objeción de costes (las comisiones son vistas como un obstáculo por el 38% de los clientes) que el asesor puede consultar de forma continua.

Firmas internacionales como Capital Group están impulsando programas digitales estructurados precisamente bajo esta metodología multi-formato. Su oferta modular aborda desde el acceso a través de soluciones público-privadas hasta la profundización en crédito privado, ofreciendo herramientas de conversación que convierten la teoría financiera en un diálogo estructurado de asesoramiento patrimonial.

De la venta de producto a la construcción de carteras resilientes

En última instancia, el objetivo de la capacitación especializada no es convertir al asesor financiero en un especialista en ingeniería financiera de mercados privados, sino proporcionarle la solvencia profesional necesaria para orientar las expectativas del inversor.

Entender por qué existen los mercados privados, qué prima de iliquidez aportan y cómo complementan a la renta variable y renta fija tradicionales permite pasar de una comercialización táctica de producto a un diseño estratégico de la cartera. En un entorno bursátil expuesto a volatilidad y compresión de diferenciales, dominar las dinámicas de los activos no cotizados se ha convertido en el vector diferenciador para el profesional de la gestión patrimonial.

Noticia completa en El Asesor Financiero

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