IA y asesoramiento financiero: ¿en qué punto real están las ESIS?
- Conclusiones de la mesa redonda ‘Evolución tecnológica de las ESIS, y aplicación de herramientas y soluciones de IA en el asesoramiento financiero’ e intervención de Neil Morrison, Sales Director LSEG; Raul Suarez, Sales Specialist, LSEG; Ana Lledó, Corporate Director Business & Marketing at Inversis, representing Openfinance y Ignacio Prieto, Strategy and Business Development in the Financial sector-CRO, Node.ai, que tuvo lugar el pasado 3 de julio en el Congreso Anual de ASEAFI.
- El coloquio estuvo compuesto por: Borja Rodríguez Macarro, director KPMG Asset & Wealth Management, Joaquim de la Cruz, CEO & Co-founder at Flanks y José Antonio Esteban, Chief Executive Officer en Ironia Fintech y CTO en DIAPHANUM.
En un momento en que la inteligencia artificial (IA), la automatización y la digitalización están redefiniendo la industria financiera, las Empresas de Servicios de Inversión (ESIS) se enfrentan al reto de integrar estas tecnologías sin perder su esencia: la confianza y la cercanía con el cliente. El debate sobre cómo avanzar de forma estratégica —sin caer en la sobreexposición tecnológica ni quedarse atrás— fue el eje central de la mesa “Evolución tecnológica de las ESIS y aplicación de herramientas y soluciones de IA en el asesoramiento financiero”, en la que participaron representantes de consultoras, plataformas tecnológicas y entidades financieras.
Joaquim de la Cruz abrió el debate señalando que muchas entidades aún operan con herramientas básicas —algunas incluso con Excel—, y que, pese a la digitalización progresiva, la verdadera transformación está por venir. «Estamos a mitad de camino», afirmó. A su juicio, el futuro pasa por soluciones especializadas que permitan a las entidades ofrecer un servicio más ajustado a las expectativas de nuevas generaciones de clientes.
Borja Rodríguez coincidió en que existe una brecha entre el discurso corporativo, que promueve el uso de IA, y la realidad operativa: «Vemos soluciones reales en apenas un 7 % de las entidades, y suelen centrarse en tareas como traducción de documentos o copilotos operativos». Advirtió sobre el riesgo de aplicar tecnología sin una estrategia clara, lo que podría desembocar en una arquitectura tecnológica compleja y difícil de gestionar.
José Antonio Esteban profundizó en esa idea: «Pensamos que la tecnología es algo que se compra, pero esto va de conocimiento y arquitectura». Subrayó que muchas iniciativas tecnológicas nacen más de la presión mediática que de una reflexión estratégica, con el riesgo de implementar herramientas sin propósito claro.
Impulsos, hype y estrategia: ¿qué está guiando la transformación?
Para Esteban, muchas decisiones tecnológicas responden al “ruido” externo: “Nos sentimos obligados a poner en titulares que usamos IA, aunque no sepamos cómo”. Joaquim lo calificó como una situación clásica, en la que las decisiones se toman por mimetismo o por obligación regulatoria, en lugar de por necesidades reales del negocio.
Borja Rodríguez puso el foco en la importancia de que la dirección estratégica lidere estos procesos, evitando repetir errores del pasado: “Sin una hoja de ruta, solo acumulamos tecnología que no se integra ni se escala bien”.
¿Ahorro de costes o palanca de crecimiento?
Joaquim diferenció entre dos grandes enfoques ante la IA: quien busca ahorrar costes operativos y quien la ve como una vía para ampliar clientes y escalar negocio. En su opinión, lo interesante es “usar la IA para poder servir mejor a más clientes con los mismos recursos”.
Borja apuntó que los beneficios de la IA requieren tiempo y medición: “Primero se invierte, luego se asimila, se pierde productividad… y solo después se generan eficiencias. Es la famosa gráfica en J”.
Sobre casos de uso reales, Borja destacó proyectos ligados al análisis documental y la mejora de procesos de cara al cliente, como la consulta ágil de folletos y documentación en tiempo real. También resaltó el potencial del enfoque modular y transversal, capaz de generar eficiencias en toda la cadena de valor.
José Antonio insistió en que “la seguridad debe estar embebida desde el diseño” y no ser un añadido posterior. Defendió que la IA no sea una herramienta externa, sino una parte esencial del negocio.
Para Joaquim, uno de los próximos grandes avances será la personalización de reportes en tiempo real y el uso de chatbots financieros para preparar reuniones o extraer información de clientes. “Veremos asesoramiento o preasesoramiento basado en IA de forma habitual”, afirmó.
De la teoría al clic: cuando la tecnología se vuelve herramienta
Desde Openfinance, Ana Lledó defendió el papel de la tecnología como apoyo al asesor, no como sustituto. “Lo que cuenta es la relación humana, y la tecnología debe permitirnos estar más cerca del cliente, sea donde sea que esté”. Resaltó la apuesta de su compañía por soluciones modulares, cloud y adaptadas a diferentes perfiles de clientes, incluyendo onboarding digital, portales personalizados y herramientas que ya incorporan cumplimiento normativo.
Ignacio Prieto, de Node.ai, centró su intervención en la “hiperpersonalización” y el uso de IA para conocer mejor el comportamiento real del cliente, más allá de los test de idoneidad. Aseguró que sus soluciones ya están permitiendo a sus clientes mejorar hasta un 25 % la inversión media por usuario gracias al uso de datos transaccionales y modelos predictivos. “La IA no debe ser una caja negra, sino una herramienta explicable y transparente”, defendió.
Por parte de LSEG, Neil Morrison y Raúl Suárez ofrecieron una visión clara de cómo la integración tecnológica puede transformar radicalmente el modelo de asesoramiento financiero. LSEG apuesta por ecosistemas conectados que reduzcan la fragmentación de plataformas, unifiquen flujos de trabajo y liberen al asesor del llamado toggle tax —el coste oculto de alternar entre sistemas—. Según Raúl Suárez, este “impuesto por alternancia” no solo compromete la eficiencia operativa, sino también la competitividad y la calidad del servicio.
Ambos ponentes defendieron que la clave está en eliminar silos de datos y conectar todos los eslabones del modelo de negocio —desde el front hasta el back office— bajo una única perspectiva. Esto no se limita a incorporar nuevas herramientas, sino a repensar todo el modelo de asesoramiento: pasar de procesos manuales a flujos automatizados, de datos dispersos a una visión 360º del cliente, y de plataformas individuales a soluciones integradas.
Además, destacaron que la coherencia en los datos y en la experiencia digital genera confianza, y que la verdadera innovación consiste en empoderar al asesor para dedicar más tiempo al cliente. La propuesta de LSEG va más allá de lo técnico: plantea la integración como una decisión estratégica de negocio, que permite construir relaciones duraderas, mejorar la productividad y adaptarse a las demandas de nuevas generaciones de inversores. “Invertir en integración no es un gasto, es una ventaja competitiva”, concluyó.

