Estimado amigo,

Acabamos de recordar el vigésimo aniversario de los atentados más horribles de la historia. Este fin de semana, se han emitido muchos programas y documentales al respecto. A mí, sinceramente me ha costado mucho volver a recordar esos momentos tan duros. Todavía hoy parece una pesadilla.

Todos hemos recordado lo que hicimos ese día que tan cercano y presente en nuestras mentes está. En mi caso, justo llegué de la playa y puse la televisión. La imagen de la primera torre en llamas quedó marcada en mi retina. Me puse manos a la obra, llamé a la oficina de Merrill Lynch en Barcelona para hablar con la persona que estaba de guardia. Rápidamente colgué para llamar a nuestra gente de New York ya que dentro de la incertidumbre que reinaba, la cosa no pintaba bien si el mercado abría ese día. Durante la llamada impactó el segundo avión. Philippe lo pudo ver y me dijo: “David ahora estamos seguros, es un atentado y me tengo que ir”. Me colgó, los teléfonos y celulares colapsaron… el resto todos lo conocemos.

La bolsa finalmente ese día no abrió. Se trabajó duro para que la bolsa de NY (NYSE) volviera a abrir el 17 de septiembre con fuertes caídas. Al cabo de unos días, la lógica se impuso y hubo un gran rebote que nos llevó a niveles superiores al 11 de septiembre.

Lo mismo pasó el año pasado con el COVID. Los mercados en el corto plazo colapsaron para rebotar con fuerza. Como se suele decir en la jerga financiera “This time is different”. En este caso, esta vez lo parecía ya que no era una guerra entre países, sino un ataque exógeno a la humanidad.

La capacidad humana de sobrevivir y sobrellevar grandes catástrofes es inconfesable y va más allá de las encuestas o de los grandes números. El esfuerzo de las personas buenas cuando hay que luchar contra un enemigo humano o natural es inmenso y acaba venciendo todos los problemas.

En DiverInvest siempre que se produce un evento exógeno, recomendamos a los clientes NO vender. En mi carta del 18 de marzo del 2021 fue mi primera recomendación. Esta recomendación tan aparentemente sencilla y racional, la aprendí los días posteriores a los atentados. Sobre reaccionar y dejarse llevar suele ser una mala decisión.

A posteriori, en el medio plazo, el mercado siempre retoma la senda en la que está evolucionando la economía real. De hecho, en el caso del 2001 el mercado meses después retomó su senda bajista debido a la explosión de la burbuja de internet y la recesión económica del momento. Los mercados siguen su ritmo a largo plazo marcado por fuerzas que no son exógenas sino inherentes a la economía.

Un abrazo,
David Levy

 

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