Una serie de obstáculos ha hecho que algunos inversores hayan condenado a la renta variable europea este año, pero esta decisión podría resultar desacertada. La mejoría de las dinámicas macroeconómicas, como el descenso de los tipos de interés y los costes energéticos, así como las bajas valoraciones y la exposición mundial, significa que la bolsa europea podría sorprender gratamente.
La demanda de cobre a largo plazo se sustenta en la descarbonización, la digitalización y la industrialización, mientras que la oferta se ve afectada por el envejecimiento de las minas, los riesgos políticos y el cambio climático. Estas dinámicas provocan que los productores de cobre de bajo coste están bien situados a largo plazo.
Martin Dropkin, responsable de renta variable para Asia-Pacífico de Fidelity International, comenta por qué la IA y la política comercial van a marcar la pauta en los mercados a comienzos de 2025. Explica que la IA es un área donde los cambios se suceden con rapidez y los valores expuestos a ella experimentarán muchos vaivenes. A consecuencia de ello, las carteras que replican la concentración del índice S&P 500 tienen una exposición elevada a esta tecnología, lo que podría provocar una volatilidad considerable. Es importante que los inversores tengan claros los riesgos que están asumiendo y lo hagan con conocimiento de causa.
Consulta el informe completo de Fidelity International a continuación: